Bebés y perros

Bebés y perros

Por Beatriz Alonso del Cuerpo Canino Terapéutico Lincoln

A veces la llegada de un bebé a la familia con un perro asusta. Yo he vivido esta experiencia y querría compartirla con los lectores.

Paseando con mis dos pequeños: mi bebé y mi perro, me encuentro con muchas personas que realizan la misma pregunta: “¿y qué tal el perro con el niño?”

Me parece curiosa la pregunta, porque debería estar formulada a la inversa, “¿qué tal el niño con el perro?”. En esta pareja, si alguna parte sale menos beneficiada, sería el perro.

Él es el que pierde bastante atención. En muchos casos pasa de ser el rey de la casa a ser la mascota del rey de la casa.

Cambian los ritmos y los tiempos. Los nuevos papás tardan en aprender las nuevas rutinas con el bebé, y los tiempos de todos se ven afectados.

En este proceso de adaptación, quien más puede sufrir es nuestro perro porque se pueden ver modificados los paseos. Suelen ser más cortos, a veces a deshoras, y también con recorridos diferentes.

Bebés y perros

Luego el bebé va creciendo, empieza a interactuar con su amigo el perro y este momento, otra vez, es más complicado (por decirlo de alguna manera) para nuestro perro.

Al fin y al cabo, los cambios son para él y los que estábamos. Puesto que el bebé vive, crece y disfruta de la compañía de un perro desde que nace, eso es lo que él conoce.

Por otro lado, el que puede sufrir algún tirón de oreja o de cola, es nuestro amigo perruno.

Mientras nuestro bebé aprende y se estimula con todo un mundo de experiencias que le ofrece estar cerca de un perro, éste responde con una paciencia infinita.

Es fabuloso ver como un perro se transforma cuando tiene cerca a un niño o a un bebé.

El perro nervioso y brusco, y algo torpe, se convierte en delicado y cuidadoso que pisa con cautela cuando está cerca del bebé.

Hay partes de su cuerpo que tú como compañero de toda la vida de tu mascota no has podido tocar sin resistencia, o con una pequeña batalla previa.

Llega un bebé a gatas y consigue coger de la cola, o agarrar de la pata a tu perro, o incluso meterle la mano en la boca. Y es el mismo perro que contigo no sería tan permisivo.

Bebés y perros

He visto a un niño de dos añitos meterle la mano entera en la boca a un perro que no ha recibido grandes cuidados de adiestramiento, y el perro dejarse hacer con completa sumisión.

Todos los adultos que observábamos aquella situación estábamos alerta, claro; es un perro y un niño.

Pero cuando vimos el desenlace hasta sentí algo de vergüenza por no haber confiado más en aquel perro.

Era como si ese perro tuviera claro que hiciera lo que hiciera aquel niño, él sólo tenía que cuidar al bebé, dejarlo y respetarlo.

¿Instinto? ¿Algo innato de nuestros amigos los perros? Sea lo que sea, se escuchan más casos de personas maltratando niños que de perros que dañen al bebé y los niños.

El perro es un miembro más de su familia.

Bebés y perros

Como madre, estoy muy feliz y orgullosa por poder permitirle a mi hijo crecer junto a un perro.

Hoy en día contamos ya con varios estudios que demuestran cómo los niños que crecen junto a perros o gatos, tienden a enfermar menos y a desarrollar menos alergias, además de mostrar mayor capacidad de empatía.

Cuando el bebé crece junto a un perro, recibe un tipo de estimulación que aporta mucho en esos primeros momentos de vida.

Por ejemplo, el sentir la suavidad del pelaje del perro, es una estimulación temprana fantástica puesto que con los bebés más pequeños, se trabaja a través del tacto para ofrecer atención temprana.

No hay nada como el equipo que forman bebés y perros, y esa amistad que se forja durante años.

Bebés y perros

2 opiniones en “Bebés y perros”

  1. Lo mejor para un niño peque es tener un compañero de juegos, tanto en casa como para viajes lo mejor que puede tener un peque es la compañía de una mascota.

    Nosotrxs siempre que salimso de viaje se viene con nosotros sin dudarlo ni un solo segundo 🙂

    1. Muchas gracias por vuestro comentario. Totalmente de acuerdo. Incluirlo en los viajes y en las actividades de ocio ofrece a los niños muchísimos aprendizajes. Aumenta sus recursos para divertirse, algo que hasta puede verse reflejado con resultados muy positivos en su futuro. Es probable que ese niño cuando crezca pueda disfrutar más de una escapada a la naturaleza con su mascota, que de un botellón en el parque, sin olvidar la capacidad de empatía, de respeto y responsabilidad que le estáis transmitiendo al niño con vuestro ejemplo. Se aprende de los modelos.

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