Carta a un amigo

Carta a un amigo

Por Peggy Gilbert del Cuerpo Canino Terapéutico Lincoln

Querido Siggy, Querido Conde Sigmund Freud de Estisager, Querido Chiquitín, Querido amigo,

Te escribo para recordar algunos de los momentos tan maravillosos que hemos pasado juntos.

Nos conocimos el 15 de mayo de 1998. Tenías ya un mes y tres días y Roberto y yo fuimos a Málaga a conocerte. Te vimos en casa de Jan y Lisa con todos tus hermanos, y ya desde el primer momento eras especial – eras diferente. Pasamos juntos un día estupendo y yo sabía que a finales de junio – unos días después de mi cumpleaños – íbamos a estar juntos para siempre.

Carta a un amigo

Ese año pasé mi cumpleaños en Estados Unidos con mi familia. Aproveché para comprarte a ti – y a Cookie y a Toby – un montón de cosas. Recuerdo un juguete que me gustaba mucho y que parecía estar hecho de plastilina. Todavía lo conservo con las marcas de tus dientes de leche.

Carta a un amigo

Llegó el 27 de junio y me fui para Málaga para recogerte. Pasé el día con Jan y Lisa y tú me seguías a todas partes. Parecía que ya sabías que estábamos hechos el uno para el otro. Te puse un collarcito azul (que todavía tengo) y estabas guapísimo. Nos fuimos en el tren. Como ya pesabas unos 15 kilos, no nos podíamos ir en el wagón de pasajeros, sino que fuimos en coche-cama. Te portaste muy bien.

La llegada a casa fue un poco complicada porque tú a Toby (el otro macho de la casa) no le gustabas. Pasé unos días preocupada porque tenía el miedo de que te fuera a hacer algo. Al final, no pasó nada porque tú te diste cuenta de que quien mandaba era él y todo volvió a su cauce.

Al día siguiente de tu llegada, te hice unas fotos con tu barrilito. Algunas salieron muy bonitas y ese año, Rafael Giménez, (el entonces presidente del Club) te eligió para la portada de la revista del Club. Aun hoy, me llena de orgullo verte en la portada de esa revista. En ese mismo número, salieron Cookie y Toby que habían ganado Mejor Pareja en la Exposición Internacional de Madrid de Primavera. Ése fue un buen año.

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Me dijo Lisa que Paula, la mujer de Julián Hernández, te había llamado “bebé elefante”. La verdad es que siempre has sido muy grandote. Tenías unas orejas muy grandes, que casi parecías un basset. Luego me han dicho que la cabeza crece en función del tamaño de las orejas. No sé si eso es verdad o no, pero lo que más gustaba siempre de tu aspecto ha sido tu cabeza impresionante. Yo acostumbraba a decir que todo lo que tenías de grande, lo tenías de bueno.

Cuando eras pequeñito, yo decía que seguramente tendrías algo de confusión acerca de tu nombre porque cada vez que alguien se acercaba a verte, la primera reacción siempre era, “¡Jo! ¡Qué patas!” Yo decía que igual pensabas tú que te llamabas ¡Jo! ¡Qué patas!

Carta a un amigo

En agosto de ese año, participaste en tu primer concurso. Tenías sólo cuatro meses y estabas en clase “Muy Cachorros”. A pesar de que yo no sabía bien llevarte con correa, ganaste Mejor Cachorro y tu primera medalla. ¡Qué orgullosa estaba! Algo más adelante fuimos a una exposición en Majadahonda y no solamente ganaste Mejor Cachorro, sino también Mejor Cachorro del Grupo 2. Todavía recuerdo cómo me sentía cuando tuvimos que dar la vuelta de honor al ring y dijeron por los altavoces: “¡Un magnífico ejemplar de San Bernardo!”

En la Monográfica de ese año en Silleda, fuiste el segundo en Clase Cacorros. El que ganó era un cachorro portugués muy bonito, pero sinceramente creo que te merecías ganar.

En la Exposición Internacional de Madrid en noviembre de ese año conociste por primera vez a Julián Hernández, nuestro Juez Especialista. Le gustaste mucho y te dio la mejor calificación y felicitó a Jan y Lisa. Fue un día muy especial para mí.

Pocas cachorradas has hecho, pero recuerdo una en particular. Fue la Noche Vieja del año 1998 cuando a altas horas de la madrugada escuché un ruido extraño – una especie de crunch, crunch. Al investigar, te encontré con el mando a distancia de la televisión a medio comer. Afortunadamente no te habías tragado ninguna pieza, pero el mando pasó a la historia.

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Yo, casi siempre, te he llamado Chiquitín. Aunque sólo fuiste chiquitín de verdad al nacer, siempre has sido muy bebote a pesar de tu tamaño espectacular. Recuerdo cuando tenía que comprarte un collar nuevo ya que no te valía ninguno, y después de medirte, fui a una tienda de accesorios de animales. Le pedí a la dependienta un collar de 78 centímetros. Ella – muy amable – me sonrió y me preguntó: “¿Será para un gato o un perro?” Ni que decir tiene, en esa tienda no tenían un collar de su tamaño.

Mi llegada a casa siempre fue muy especial ya que tú me abrazabas. Te quedabas a tres patas, y con la cuarta pata atrapabas mis piernas. Me parecía que era para que no me escapara.

El 17 de mayo del año 2001 te tuvieron que operar y aun estando débil y recién operado, nada más verme u olerme, ya estabas de pie moviendo el rabo. Nunca te recuperaste del todo y tu lucha por la vida terminó el 15 de junio – mi cumpleaños.

La última foto tuya que tengo la hice en abril el día anterior a la Exposición Internacional de Talavera de la Reina. En esa Exposición ganaste el C.A.C., el C.A.C.I.B. y Mejor de Raza. Estabas precioso.

Carta a un amigo

Intento recordarte así – tan bello, tan impresionante, tan bondadoso, pero aparecen imágenes de tus últimos días cuando estabas muy malito. De verdad que intentamos hacer todo lo posible para salvarte, pero no pudo ser. Te echo mucho de menos.

Esperaba que ese año consiguieras el título de Campeón de España; no fue posible. No obstante, para mí, siempre serás un Campeón.

¡Hasta siempre, Chiquitín!

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