El rincón de Gigi

Familias numerosas: la mejor forma de crear una familia de dos perros

Si quieres tener a más de un perro en tu familia, hay que incorporarlos de uno en uno – aun si lo que pretendes es que se hagan compañía. La mejor forma de iniciar bien la incorporación es empezar con uno (da igual que sea cachorro que adulto), y concentrarte en convertir al primero en un compañero entrañable que respeta tus normas y que aprenda la dinámica de tu mundo.

Se debe esperar un mínimo de seis meses antes de incorporar a otro perro. Si lo que quieres es que sean los dos cachorros, hay que contemplar la posibilidad de esperar un año para incorporar al segundo. Ésa es la edad en la que las razas de tamaño pequeño y mediano llegan a la adultez. El primero le enseñara al nuevo cómo es la convivencia en tu casa, y el nuevo aprenderá con el ejemplo del mayor. Si tu primer perro es un buen ejemplo, te facilitará mucho la educación del segundo.

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Hay que ponerse gafas de color de rosa al contemplar a nuestros perros

Gafas de color de Rosa

 

Por desgracia, nosotros, como seres humanos que somos, tendemos a centrarnos en lo negativo, en lugar de en lo positivo. Para no caer en esta trampa, debemos ponernos gafas de color de rosa al contemplar a nuestro perro. Es decir, hay que hacer un esfuerzo consciente para centrarnos en las 999 veces en que nuestro perro hace lo que queremos, en lugar de centrarnos en la vez que hace algo que no nos gusta. ¡El trabajo en positivo!

Si nos centramos en los comportamientos que nos gustan y se los recompensamos, podemos transformar rápidamente el comportamiento de nuestro perro. Además, si ignoramos las actitudes que no nos gustan, y no recompensamos el mal comportamiento prestándole atención, tenemos la posibilidad de ir modificando conductas.

Por último, es especialmente útil aprovechar las situaciones en las que nuestro perro nos ofrece comportamientos deseados de forma natural: los perros saben tumbarse, sentarse, estirarse (hacer la reverencia) que son conductas que realizan espontáneamente a lo largo de la convivencia diaria. ¡Es una buena ocasión para capturar conductas que nos interesan!

 

 

 

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No hay que castigar a un perro por gruñir

Los perros se comunican de muchas maneras que, en algunas ocasiones, son imperceptibles para los humanos.

No hay que castigar a un perro por gruñir

Bostezar, lamerse los labios y girar la cabeza son algunas señales de ansiedad, estrés o incomodidad.

Desafortunadamente, no siempre respondemos de una forma adecuada a esas señales sutiles, por lo que a veces, los perros tienen que pasar a otros métodos de comunicación más visibles como pueden ser gruñir o ladrar.

Para los perros, el gruñido es un mensaje claro de que una situación determinada es incómoda. También es un indicador de que se puede producir una mordida si las cosas no cambian.

Hay que interpretar el gruñido como un aviso. Más adelante, se le podrá enseñar al perro a responder mejor en ese tipo de situaciones, pero mientras tanto, debemos agradecerle al perro que nos haya avisado y eliminar o parar lo que le haya llevado a gruñir.

Si castigamos el gruñido, parará el gruñido, pero no parará el malestar que lo haya provocado y nos privaremos de una señal de aviso muy valiosa.

¡No hay que castigar al perro por gruñir!

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¿Qué sueñan los perros?

Todos hemos observado a nuestros perros durmiendo tranquilamente, cuando de repente, empiezan a mover las patas como si estuvieran corriendo y a veces se les escapa algún ladrido más o menos intenso. “¡Vaya! Está persiguiendo un conejo en sus sueños,” decimos. ¿Pero, de verdad sabemos lo que nuestros perros están soñando, o si en realidad están soñando?

¿Sobre qué sueñan los perros?

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