Violencia de género y perros

Mujeres víctimas de violencia de género y perros

Por Beatriz Alonso del Cuerpo Canino Terapéutico Lincoln

Desde que se comenzó a recurrir a los animales como ayuda para la terapia, muchas han sido las distintas intervenciones que se han realizado con ellos, ayudando a un gran número y muy variado de distintos tipos de usuarios.

El etólogo, Desmond Morris, ve la domesticación como un contrato. “El contrato animal que subsiste entre el hombre y el perro es ideal. Debido a que aún mantiene vigente la claúsula de brindar y recibir beneficios por igual”. Siguiendo estas palabras, mientras los usuarios ofrecen al animal muestras de cariño y afecto y atención, los perros regalan a los usuarios de la terapia asistida con animales una aceptación incondicional, un estado de relajación, afecto… (Revista Algarabía tópicos. Fascículo de colección septiembre-noviembre, 2013).

Muchas son las funciones para los perros a la hora de ayudarnos en procesos con fines terapéuticos. Por ejemplo, en el caso de pacientes epilépticos, la función de los perros es la de alertar. Los perros poseen una sorprendente capacidad para avisar a sus amos antes de un ataque epiléptico, permitiendo así que adopten las medidas preventivas pertinentes.

 

violencia de género y perros

 

Parece que los perros pueden prever los ataques hasta con una hora de anticipación; perciben los cambios químicos que preceden a tales ataques gracias a su finísimo olfato. Aunque tal vez, ello sea también simplemente porque son capaces de observar al paciente con sumo detenimiento. (Dieter Krowatschek. Los niños necesitan animales de compañía, 2009).

Como si esto no fuera ya suficiente ayuda, está demostrado que dedicar un periodo de tiempo a acariciar a un perro, consigue bajar la presión arterial.

Es por estos beneficios que nos regalan los perros, y esa relación de reciprocidad que conseguimos entablar con ellos, por lo que es fácil entender que unir a perros y mujeres víctimas de violencia de género, tendrá unos resultados muy positivos.

Ya son varias las intervenciones que se han realizado en este ámbito. Por fortuna cada vez hay mayor variedad de trabajos.  Algunos de ellos han unido a mujeres V.V.G. con perros que han sido abandonados e incluso maltratados. Los objetivos superados han sido entre otros muchos, aumentar la autoestima de estas mujeres, incluso su autocuidado, mejorar su estado de ánimo, y disminuir la apatía.  No puedo olvidar mencionar la empatía, con los perros, y al mismo tiempo, pero de forma inconsciente, con otras mujeres que pasan por la misma situación.

 

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Al vivir esto con otros seres vivos que han sufrido como ellas, se crea un ambiente muy poderoso y rico para su autoconocimiento, para mejorar su capacidad de expresión emocional, de socialización, de ser capaces de crear nuevos vínculos afectivos, de atreverse de nuevo a confiar en sí mismas y en los otros.

Todo esto se consigue paralelamente interactuando con el perro y con otras mujeres. En su mayoría los distintos talleres y proyectos que se realizan con mujeres víctimas de violencia de género (V.V.G.) y perros, son en grupo porque los beneficios son mucho mayores.

El grupo permite trabajar técnicas de comunicación y asertividad, el mejoramiento de la empatía y el trabajo en equipo y la sensación de pertenencia al grupo. Al encontrarse entre personas que también sufren situaciones parecidas a las suyas pueden alcanzar un estado de mayor tranquilidad y aceptación y abrirse más fácilmente para poder desahogarse y compartir sus experiencias. Con esto se consigue una especie de catarsis, liberación, acompañada por la sensación de comprensión porque comparten experiencias con mucha carga emocional y conviven durante bastantes semanas con otras mujeres que también han vivido acontecimientos semejantes a los suyos.

 

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Esto es lo que se consigue trabajando en grupo, y si añadimos todos los beneficios que se alcanzan con un perro de terapia como ayudante, podemos potenciar los beneficios con sólo incluirlo en la sala y compartiendo espacio con las usuarias. Pero no sólo queda ahí la intervención del perro. En las intervenciones asistidas con perros se consigue el trabajo personal con las mujeres a través de determinados ejercicios que se llevan a cabo con la participación y ayuda del perro.

Podremos conseguir que el taller sea como una isla de bienestar y encontrarse mejor consigo misma dentro de su día a día, que seguro no es fácil.

Desde trabajar con perros de protectoras que han sido maltratados, como realizar intervenciones asistidas con perros de terapia, son múltiples las formas en las que se pueden unir a mujeres V.V.G. y perros, y siempre con los mejores resultados.

 

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¡Hasta la semana que viene!