Intervenciones asistidas con perros y discapacidad

Intervenciones asistidas con perros y discapacidad

Por Peggy Gilbert del Cuerpo Canino Terapéutico Lincoln

Las intervenciones asistidas con perros es una disciplina que, cada vez va cobrando más relevancia en la vida de muchos colectivos. Una de las poblaciones más beneficiada de este tipo de intervención es el grupo de personas con discapacidad física y/o intelectual.

Puede abarcar desde personas con un funcionamiento global alto – que, con la formación adecuada, puedan incorporarse al mundo laboral, hasta las personas con limitaciones graves que requieran cuidados en todas las facetas de su vida.

Para los que nos dedicamos a las I.A.P., se trata de un grupo complejo, por la diversidad de sus condiciones y circunstancias que son singulares. Sin embargo, a la vez, es un trabajo extraordinariamente gratificante.

Lo habitual con este colectivo es hacer lo que se llama actividades asistidas con perros. Se trata de una intervención que se realiza en grupo, para poder atender a varias personas a la vez, y que, en teoría, es más bien de carácter lúdico. No obstante, nuestra experiencia de muchos años con este colectivo nos permite aseverar que los beneficios terapéuticos son los mismos que ofrece la terapia asistida con perros propiamente dicha. El reto es poder diseñar sesiones para grupos heterogéneos que ofrezcan beneficios terapéuticos, que permitan que todos los usuarios participen por igual y que, además, se diviertan.

A lo largo de los años, hemos desarrollado un protocolo propio sobre la organización de las sesiones. Este protocolo nos permite atender correctamente a varias personas a la vez, atendiendo sus necesidades particulares, y, además, garantizar el bienestar en todo momento tanto de los usuarios como de los perros. Este protocolo sirve de base para la mayoría de nuestras intervenciones asistidas con perros.

Consiste en lo siguiente:

  • En primer lugar, hacemos la presentación. Nos acercamos a cada uno de los usuarios con nuestros perros para que los usuarios les saluden. Es un momento distendido en que, con frecuencia, los usuarios aprovechan para contarnos cómo han estado desde nuestra última visita.
  • En segundo lugar, hacemos lo que llamamos los ejercicios de calentamiento. Como su nombre indica, son ejercicios para ir entrando en calor y deben ser fáciles tanto para los usuarios como para los perros.
  • A continuación, hacemos lo que llamamos los ejercicios específicos. Son ejercicios más complejos que diseñamos en función de los objetivos terapéuticos que queramos trabajar. Siempre representan un reto para los usuarios y a menudo, son más difíciles para los perros también.
  • La última actividad que planteamos en algunos de los grupos, (en función de su capacidad), son ejercicios cognitivo-emocionales. Aquí podemos plantear un tema de conversación simpático como puede ser: ¿Cuál es tu día ideal? hasta temas más emotivos como el fallecimiento de algún compañero.

En nuestra experiencia, la progresión de más fácil a más difícil para terminar con algún tema cognitivo-emocional es eficaz y divertida a la vez.

Durante los muchos años que llevamos realizando intervenciones asistidas con perros, hemos atendido a cientos de usuarios con discapacidad. Hay muchos de ellos con los que hemos tenido la gran fortuna de trabajar durante años y con los que hemos forjado un vínculo muy especial.

Está Marta, que conocemos desde hace nueve años. Marta padece una deficiencia visual muy importante. De hecho, está afiliada a la O.N.C.E., lo cual significa que tiene un resto visual de menos del 10%. En un principio, se unió a un grupo nuestro porque según nos comentaron, tenía impulsos agresivos bastante notables. La hipótesis era que la agresividad manifiesta era consecuencia de que iba perdiendo la vista – hecho que no aceptaba. Ha sido para nosotros una usuaria muy querida. Se ha esforzado por participar en todos los ejercicios que le hemos propuesto y ha demostrado tener una gran capacidad de empatía tanto en relación a las personas como a los perros. Consideramos que la experiencia ha sido muy beneficiosa para ella y ha sido un placer contar con su participación.

Aquí la tenemos en una sesión reciente en la que hacía de adiestradora de Cuca.

Intervenciones asistidas con perros y discapacidad

 

Otro usuario que conocemos desde hace muchos años es Alfonso.

Alfonso tiene retraso mental profundo y necesita apoyos para todo. No puede hablar y parece que no tiene intención comunicativa. Sin embargo, en nuestras sesiones, le hemos visto tocar un pulsador por iniciativa propia y fue especialmente gratificante poder observar ¡la primera vez que tocó a uno de nuestros perros! Sonríe con frecuencia y parece que le gustan especialmente nuestras muestras de afecto.

En esta foto está mirando a Cuca y le está sonriendo.

Intervenciones asistidas con perros y discapacidad

 

Paula es otra usuaria que nos acompaña desde hace nueve años. Es cariñosa a más no poder, tiene una sorprendente capacidad de empatía y se esfuerza muchísimo por hacer todos los ejercicios que le proponemos. ¡No cabe duda de que le gustan mucho los perros!

Le gusta especialmente cuando Nina se le sube encima.

Intervenciones asistidas con perros y discapacidad

 

En este breve repaso, no nos podemos olvidar de Camilo. Es un hombre con ciertos problemas fono-articulatorios, y a veces, cuesta entender lo que nos dice. No obstante, en muchas ocasiones, nos hace reír. Además de ser muy cariños, ¡tiene un sentido del humor muy especial!

Intervenciones asistidas con perros y discapacidad

 

Podríamos hablar de incontables usuarios; cada uno de ellos nos ha tocado emocionalmente. Sólo esperamos haber llegado a ellos tanto como ellos a nosotros.

El trabajo con las personas con discapacidad es todo un reto, pero el ver sus progresos y reír y llorar con ellos, ¡no tiene precio!

¡Hasta la semana que viene!

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