Juego, niños y perros… El trinomio perfecto

Juego, niños y perros

Por Peggy Gilbert. Cuerpo Canino Terapéutico Lincoln

El juego consiste en aquellas actividades o comportamientos que son llevados a cabo sin más fin que la diversión.

Sin embargo, tiene beneficios comportamentales, sociales y psicomotoras.

En los seres humanos, el juego es innato; los niños juegan sin pedírselo.

Los adultos juegan a las cartas, los juegos de mesa, los deportes – como participantes o como espectadores.

En el mundo animal, el juego es fundamental para el aprendizaje de habilidades de supervivencia de los animales jóvenes, lo cual significa que es también fundamental para la supervivencia de cada especie.

Un gatito o inclusive un cachorro de león pueden acechar y abalanzarse sobre un saltamontes.

Los monos bebés se persiguen a través de los árboles a la vista de sus madres para así desarrollar su rapidez y agudizar sus sentidos.

El juego en los seres humanos es bastante más complejo y desarrollado ya que necesitamos jugar para aprender indicadores sociales y reglas que se aplican al grupo.

Aquellos niños que son privados del juego tienen dificultades sociales, cognitivas, emocionales y físicas.

A través del juego se aprende el pensamiento crítico y creativo – ambas capacidades que son necesarios para el éxito académico.

Jean Piaget, psicólogo y biólogo nacido en Suiza, describió el juego como el trabajo de los niños. A través del juego, los niños aprenden y van desarrollándose en diferentes aspectos físicos, psicológicos y emocionales.

Podemos describir diferentes tipos de juego

Juego físico

Se trata de juego físico cuando los niños corren y saltan como cuando juegan al escondite y al pilla, pilla.

Además de proporcionar ejercicio físico, al participar otros niños, este tipo de juego es también de naturaleza social.

Juego, niños y perros… El trinomio per

Juego expresivo

El juego expresivo se refiere a la posibilidad de utilizar diferentes materiales tales como pinturas de dedos, lápices de colores, ceras, acuarelas, instrumentos rítmicos, gelatina, espuma de afeitar, etc., con los cuales los niños pueden expresar sus sentimientos.

¡Se trata de que se manchen!

Juego manipulativo

Los niños aprenden a controlar su entorno a través del juego manipulativo.

Mueven piezas de puzzles o de aparatos para ver cómo funcionan y los más pequeños pueden dejar caer un juguete para que lo recojan sus padres, y luego dejarlo caer otra vez.

¡Qué divertido!

Juego simbólico

El juego simbólico permite que el niño exprese sus preocupaciones.

Como no hay reglas en el juego simbólico, el niño lo puede utilizar para reforzar, entender y a través de la imaginación, modificar experiencias dolorosas.

Juego, niños y perros… El trinomio per

Juego dramático

Los niños ponen en escena situaciones que sospechan que les puedan ocurrir, que temen que les ocurra, o que hayan presenciado.

Ésta es la base de la psicoterapia de juego.

Juego de familiarización

En este tipo de juego, los niños manejan diferentes materiales y situaciones en un ambiente seguro y tranquilo.

De esta forma, tienen la oportunidad de prepararse para experiencias que podrían resultarles dolorosas o preocupantes como podría ser una operación quirúrgica o cualquier situación novedosa:

¡inclusive acontecimientos aparentemente positivos!

Juegos formales

Los juegos de mesa, las cartas y los deportes son típicos en la edad escolar.

Son juegos estructurados en los que participan varios niños a la vez.

A través de este tipo de juegos, los niños aprenden a esperar turnos y a seguir las reglas.

Juego por sustitución

Para niños enfermos, o los que por algún motivo no pueden participar en el juego, se trata de que juegue otro niño o el padre o la madre en su lugar.

Tener la posibilidad de ver cómo juega el otro resulta estimulante.

Aplicaciones clínicas

Terapia de juego

Una de las modalidades de tratamiento terapéutico para niños más extendida es precisamente, la terapia de juego.

Los niños no tienen la capacidad de expresar verbalmente sus preocupaciones, ansiedades y conflictos, pero sí se pueden expresar a través del juego.

Es decir, se comunican jugando.

¡Juegan en lugar de hablar!

Este modelo de trabajo supone que:

  1. el niño se comunica tanto como el adulto, pero que debido a la fase de desarrollo en la que se encuentra, se comunica básicamente a través del juego;
  2. el juego se puede comprender empleando un modelo similar al que se emplea para entender los sueños;
  3. al igual que los sueños, el juego revela situaciones conscientes e inconscientes que generan ansiedad;
  4. estas situaciones de ansiedad son el motor del juego;
  5. la función del terapeuta es la de traducir estos contenidos al hacer consciente aquello que es inconsciente.

Para llevar a cabo la terapia de juego se le proporciona al niño diferentes tipos de materiales que le permitirán expresarse.

Cada niño ha de tener su propia caja de juego que contiene materiales más bien neutrales con los que se puede expresar y otros materiales más específicos en función de la naturaleza de sus conflictos.

Los niños utilizan el juego para elaborar los sentimientos.

Un niño que tiene dificultades en el colegio, puede fingir ser maestro para así gestionar sus sentimientos de frustración por los estudios.

En el juego, puede hacer el papel del profesor que castiga al niño malo que no saca buenas notas reflejando cómo se siente él; puede hacer el papel del profesor benévolo que le gustaría tener; o puede hacer el papel del niño más aventajado de la clase.

De cualquier manera, el hecho de poner en escena – a través del juego – una situación que le genera malestar, le va a permitir gestionar la ansiedad asociada.

Juego, niños y perros… El trinomio perfecto

El juego también sirve para resolver conflictos.

En el caso de niños con miedos, pueden reproducir en el juego infinidad de situaciones que les inquietan en un ambiente seguro y controlado.

De esta forma, tienen la posibilidad de ensayar diferentes formas de enfrentarse a aquellos elementos que les generan ansiedad.

El niño que tiene miedo a la oscuridad puede probar de apagar las luces de la consulta.

El que tiene temor a las inyecciones puede fingir ponerle inyecciones a un muñeco, al terapeuta o al revés.

Los niños que se sienten solos pueden utilizar muñecas y figuras para fortalecer relaciones en las que pasan a ocupar el papel de líder en el grupo social. ¡Las posibilidades son infinitas.

Terapia de juego asistida con perros

Una aplicación clínica muy reciente es la de terapia de juego asistida con perros.

En este abordaje, en lugar de la caja de juego o en algunos casos, además de la caja de juego, se introduce un perro de terapia (un perro debidamente entrenado y preparado para este fin).

El niño tiene la posibilidad de jugar con el perro, acariciarlo, enseñarle trucos, etc.

Se puede plantear dos formas de terapia de juego asistida con perros:

  1. Directiva: el terapeuta sugiere al niño actividades a realizar con el perro. Puede proponer el cepillado, recordarle al niño que dé de beber al perro, o inclusive ayudarle a enseñar habilidades caninas al perro.
  2. No directiva: el terapeuta simplemente permite que el niño interactúe con el perro y sólo interviene para interpretar lo que hace el niño (haciendo consciente lo inconsciente), o si procede, intervenir para asegurar el bienestar tanto del niño como del perro.

Juego, niños y perros… El trinomio perfecto

Al igual que en todas las modalidades de terapia y actividades asistidas con perros, los beneficios son múltiples.

El mero hecho de que un niño pueda acariciar a un perro, produce un estado de relajación. (Está científicamente demostrado que acariciar a un perro baja la tensión arterial.)

Cuando hay un perro en la consulta, se aprecia menos resistencia.

El niño que en otras condiciones participa poco o está emocionalmente bloqueado, experimenta menos dificultades a la hora de relacionarse con el perro.

¡El perro no juzga!

Hacer diferentes actividades con los perros es una forma de salida para el juego.

Puede presentarse el caso de niños que, debida a la naturaleza de sus conflictos, no se motivan con los materiales de juego tradicionales.

No obstante, los perros son un elemento motivador muy potente.

Los niños tienen facilidad para identificarse con los perros; de ahí que muchos dibujos animados tienen como protagonistas a animales.

Por lo tanto, el hecho de tener un perro en la consulta brinda la oportunidad de dar y recibir empatía.

Los niños son egocéntricos por naturaleza, y cuando son capaces de ver las necesidades de los perros, supone un gran avance.

Cuando un niño se plantea cambiar de ejercicio porque “Soci está cansada”, está demostrando su capacidad de empatía.

Esta situación le permite cuidar al otro, aunque ese otro sea un perro.

El hecho de que les acompañe un perro, a los niños les da una sensación de seguridad y mayor tranquilidad.

¡Los perros son una compañía de valor inestimable!

Juego, niños y perros… El trinomio perfecto

La presencia de un perro en la consulta exige auto control al niño.

Tenemos que salvaguardar en todo momento el bienestar del animal y los niños han de respetar las necesidades del perro.

Los perros son especialmente apropiados para este tipo de tratamiento terapéutico, ante todo, porque son juguetones.

Rápidamente se prestan a jugar con los niños.

En cuanto a la relación entre el perro y el niño, hay una aceptación plena.

A los perros no les importa si el niño en cuestión tiene muchos o pocos amigos, si saca buenas notas, o si se pelea con sus hermanos.

¡Los perros aceptan incondicionalmente!

Los perros de terapia que están correctamente seleccionados han de ser sociables; les debe gustar estar con la gente.

Su actitud de querer relacionarse con el niño en la consulta sirve para fortalecer la autoestima del niño – especialmente en el caso de aquellos niños que no se sienten queridos.

Los perros – al igual que los niños – funcionan en el aquí y ahora.

Lo que pasó ayer importa poco y lo que vaya a pasar mañana no se contempla.

La relación que se crea entre un niño y un perro es una relación auténtica… y si añadimos también el juego,

¡tenemos el trinomio perfecto!

Juego, niños y perros… El trinomio perfecto

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *