La historia de…

La historia de Esus

Por Jaime de Uriarte del Cuerpo Canino Terapéutico Lincoln

¡Hola a todos! Hoy me había propuesto contaros la historia de mi compi perruno. Pero para conocer a Esus, me hacen falta muchos artículos; podría escribir un libro, con capítulos más técnicos, más emocionales, más vivenciales… y supongo que nos pasa a todos los que vivimos con un perro. Intentaré resumir, e ir a lo más significativo en general.

A Esus lo conocemos mi pareja y yo hará tres años. Nos comunicaron que regalaban unas crías de pastor alemán. En esos momentos nos habíamos planteado la idea de incluir un perro en nuestras vidas, así que fuimos a ver. Resulta que una chica había juntado dos pastores alemanes, y un día se encontró con ocho cachorros llorones.

Para su sorpresa, la madre no sólo no los acepta, huye de la sala y no quiere acercarse. Al ir a preguntar al veterinario, éste responde que si la madre rechaza a las crías, no hay nada que hacer; tendrá ella, como dueña de la madre, que ocuparse de ellas.

Haceos una idea de lo que es dar de comer cada tres horas  aproximadamente a ocho perros. Te quedas sin vida. Así que, desesperada, los regalaba. Y ahí estábamos nosotros, viendo los ocho. Era una situación de emergencia, y al final decidimos salvar a uno.

No os penséis que hubo selección, ni nada por el estilo, escogimos (como en las pelis) el que más se acercase a nosotros. Y por qué digo esto. Pues porque con diez días de vida, lo de la selección es complicado. Casi era complicado hasta ver cuál se movía más.

Para que os hagáis una idea, de collar llevaban gomas del pelo. No habían abierto aún los ojos. Espero que nunca os pase algo así, porque separar a un perro de su madre y hermanos antes de los tres meses aproximadamente es una locura. Pero no había otra opción.

La historia de Esus  La historia de Esus

Esus pasará en casa de mi pareja los primeros meses, que fueron, no os voy a engañar, duros. Lo del biberón cada tres horas no es un eufemismo. Calor, contacto, algo de estimulación, biberón, calor, contacto… así todo el rato.

Para sorpresa de veterinarios, Esus crece correctamente y sin aparentemente ningún problema. Por razones varias, a los tres meses acaba en mi casa con mi familia, y aquí va a quedarse hasta ahora. Y empieza otra etapa de su vida.

La historia de Esus

A mi casa llega ya en la edad que yo llamo terremoto. Empezamos a morder, a tirar cosas, a morder más, a molestar un poco…y quizá por eso los que me conocéis entendáis por qué soy tan pesado con lo de acondicionar una casa (y las ideas) para la llegada de determinados perros.

No todas las casas están preparadas (mucho menos las ideas). En mi familia hemos tenido perro siempre. Pero cockers, no pastores. Y menos cachorros y prematuros. Y Esus necesitaba cosas que en otros cachorros no hubiesen sido tan importantes.

Conforme pasan los meses se empiezan a notar esas carencias que produce la separación temprana, y toca enseñar mordida, socializar, habilidades sociales, presentación de estímulos…

Esus es un perro singular, muy miedoso, y todo lo nuevo lo codifica mal. Y éste va a ser uno de los mayores problemas que vamos a encontrar.

La historia de EsusImaginad a un niño criado en la selva por lobos, que metéis en Madrid. Pues así. Cualquier ruido, cualquier sonido o movimiento, para él son apocalípticos.

La respuesta que emite ante ellos varía con la edad. Al principio huye, luego se encara, luego ladra. Ahora, ladra.

No llega a la agresión, ante todo es miedoso. Ladra porque impone, e imponiendo escapa de la situación ansiógena, ya sea porque el estímulo (por ejemplo, la persona o perro que se acerca) se aleja, o porque se le aparta de la situación (por ejemplo, cuando era más joven y ladraba para que quien le paseara cambiara rumbo).

Si ninguna de estas dos cosas sucede, intenta huir. No descarto que, de no poder huir, usase otros métodos, pero no se ha dado la situación.

¿Podríamos considerarlo un perro reactivo, neofóbico? Podríamos, sí. Es un perro complicado. No voy a meterme en detalles. Los hay, matices, pero matices que cuentan.

La historia de Esus

Por eso no encontraréis a Esus en terapia nunca. Si lo queréis ver en sus plenas capacidades, quizá lo veáis por la Casa de Campo siguiendo rastros y haciendo ejercicios de olfato por las mañanas. Porque le encanta, y se le da muy bien. Y lo veréis tranquilo, sosegado, sin un estado de alerta constante.

Por supuesto, aún sigue aprendiendo, y lo hace muy bien. Este último año, ya con carrera terminada y estudiando oposiciones, paso muchas más horas en casa en comparación con los dos años anteriores, y, por tanto, con él, y lo estamos notando.

Tenemos tiempo para aprender y desarrollar habilidades y respuestas alternativas, comunicación, progresivas exposiciones, ejercicios de socialización… y no os voy a engañar, queda trabajo, pero hemos ganado mucho terreno al miedo.

Y es ahora cuando resurge el verdadero Esus. Y os tengo que decir que es un perro noble, y cariñoso. Las presentaciones se le dan mal, pero las despedidas también. Y entre medias, es tremendamente cariñoso, juguetón, respetuoso… cuando se impone al miedo, es un compi espectacular. Aunque pocos lo sepan.

La historia de Esus

Con total sinceridad os digo, que no todos, no todas las familias, están preparadas para vivir con un perro así. Quizá para mí eso es lo más duro, los consejos (con buena intención) de algunos profesionales, y no tan profesionales.

Por lo menos cuatro personas me aseguraban, que Jaime, un perro con estas características, no tiene cura, va a peor. La opción de la eutanasia era la casilla directa, y aún los hay que te cuentan que tenían un perro pero que lo mataron porque se volvió loco, porque era muy nervioso y no aprendía…

Es un perro que muchos dieron/dan por perdido, y que te recordaban/recuerdan que… para qué, si está claro que no mejora. Sabéis que, si hay un módulo de adiestramiento que especialmente me fascina, es el de los perros agresivos y reactivos (si es la causa o consecuencia, no lo tengo muy claro), y es porque ahora mismo, la educación canina y modificación de conducta, no tiene nada que ver con lo que era hace dos años.

Está en constante cambio, evolución, y sabemos que los perros piensan. Y si piensan, responden. Hay que enseñarles a responder a las preguntas, y eso los adiestradores ahora sabemos hacerlo. No es un camino de rosas, no os voy a engañar, pero se puede.

Hay altibajos, y eso es complicado de encajar en este tipo de casos, de perros tan ambiguos, pero que te digan que por eso es mejor deshacerse de él, no. Hay profesionales.

La historia de Esus

¿Me arrepiento? No. En la vida suceden imprevistos, y se toman decisiones. Esto fue una decisión, ya sabíamos lo que vendría. Y de las decisiones no te arrepientes, te responsabilizas.

De esta decisión, además, me alegro un motón. En todos los sentidos. A veces, me dicen que soy muy cabezota, y que me encantan las causas perdidas.

Eso es porque la gente, a veces ve lo difícil como insalvable, y lo insalvable como imposible, y lo imposible es terrible y mejor apartarse.

A mí me gusta pensar que invierto en victorias de desarrollo lento, victorias potenciales. Hasta ahora siempre me han salido bien.

Y…podría seguir. Añadir pies de página a cada frase. Contaros más, menos. Quizá otro día.

¡Muchas Gracias!

La historia de Esus

2 opiniones en “La historia de…”

  1. Hola, yo no creo que sea una causa perdida, Esus es un pastor!!! Y en general los pastores son complicados, perros de trabajo que requieren mucha actividad, muchísima, y son muy cariñosos aunque a veces saluden de forma tan efusiva… los pastores son geniales!!!

    1. ¡Muchas gracias por tu comentario! Totalmente de acuerdo contigo. Todo perro exige una responsabilidad por nuestra parte, de un tipo u otro. Esus es un pastorcete estupendo, que cada día va aprendiendo un poco mas, poco a poco. Os iré informando 😊

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *